Testimonio de una amiga.
Ese jueves a la tarde sólo le quedaban unas pocas horas, sin embargo quienes lo conocimos sabíamos que no iba a irse esa noche, sabíamos que iba a aguantar para irse en su día, no iba a hacerlo antes, iba a hacerlo «El día de los Santos», y yo sé que Dios le guardo ese día desde que pensó en Él y le dio las fuerzas para que aguantara una semana más, para que se fuera a su encuentro en un día tan especial como el 1 de Noviembre.